PRODUCCIÓN DE LA MEDIANA INDUSTRIA LECHERA DECAJAMARCA CAYÓ 27% DURANTE LA CUARENTENA

• Región norteña es la principal cuenca productora de leche del país.

La producción de la mediana industria lechera de Cajamarca, sostenida en productos lácteos como queso, manjar blanco y yogurt natural, cayó en 27% al no poder vender sus productos a otras regiones durante la cuarentena por la pandemia del COVID-19, dijo el coordinador de la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad Privada del Norte (UPN), Ricardo Fernando Ortega Mestanza.

“La cuarentena trajo como consecuencia para Cajamarca que el principal derivado de la leche, el queso, no se comercialice hacia sus principales mercados: Chiclayo, Trujillo y Lima”, agregó Ortega, quien destacó que un 43% de la producción nacional del lácteo se destina a derivados, labor realizada principalmente por pequeños y medianos productores.

El acopio de leche, según la gerencia regional de Agricultura, se incrementó durante la cuarentena en 35% por compras de empresas del sector, pero cerca de 15% fue para el consumo local a precio mínimo. Ortega señaló que se necesita aumentar la producción. En Cajamarca la emergencia afectó a 165,000 productores, sobre todo a los pequeños.

Para el coordinador de ingeniería industrial de UPN, la clave para impulsar el sector y mejorar la producción está en la implementación tecnológica. Explicó que existe una inversión de S/ 64.2 millones donde el sector prioriza la ejecución de 200 planes de adopción tecnológica en 17 regiones. En Cajamarca se está contando con S/ 9.4 millones.

“Esta dotación consiste en cofinanciar plantas pasteurizadoras, construir centros de acopio, adquirir ordeñadoras, marmitas, camiones y tractores, por lo que no solo aumentará la producción y productividad, sino que generará también valor agregado a través de la elaboración de derivados lácteos”, finalizó.

Agregó que uno de los obstáculos en este sector para la región es el bajo pago por litro de leche, que hace difícil a los productores mantener a sus vacas y a los ayudantes en el campo. “Si a esto se suma la falta de compradores y las restricciones de transporte, la situación se complica más”, dijo Ortega.

Según información del sector, la producción nacional de leche, donde participan unas 452,000 familias, creció de manera sostenida al pasar de 1’959,229 toneladas de 893,769 vacas en ordeño en el 2016 a 2’129,366 toneladas con 905,817 vacas en el 2019. Pero Ortega explica que “el consumo per cápita no llega a los 120 litros de leche por persona al año que recomienda la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Hay una brecha por cubrir de 33 litros por persona al año”.

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