SE DEBE IMPLEMENTAR PLAN NACIONAL PARA IDENTIFICAR FUENTES DE CONTAMINACIÓN DE MERCURIO EN LA AMAZONÍA

RCR, 01 de septiembre de 2020.- Luis Campos Baca, doctor en ciencias ambientales y expresidente del Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana, destacó la necesidad de que el Gobierno implemente un plan nacional para identificar las fuentes de contaminación de mercurio en la Amazonía, debido a que no solo son   causadas por actividades industriales, sino por otras acciones humanas como la desforestación, el desarrollo de cultivos y el desagüe en los afluentes.

“Se debe establecer un plan nacional sobre metales pesados. Mi propuesta es que se haga una evaluación de la concentración de mercurio en los diferentes lugares de la Amazonía peruana, se empiece a evaluar el nivel de toxicidad en las comunidades nativas en base a análisis de pelo y sangre y empezar a tener una educación para ver alternativas”, indicó a través de Red de Comunicación Regional (RCR).

“Tradicionalmente se ha percibido la acción del mercurio con las actividades mineras (informales) en Madre de Dios y varias zonas de la Amazonía peruana, que han contaminado el ecosistema con este metal tóxico. El tema es que no solo hay mercurio en lugares donde existe esa actividad directamente, sino que hay en diversas partes de la Amazonía por diferentes fuentes”, expresó.

Remarcó que tienen que identificarse las fuentes de contaminación, porque normalmente se le echa la culpa de todo a una empresa o a una actividad industrial. “La empresa tiene que tener una línea de base que le permita decir yo no lo hice. Las líneas de base son los estudios de impacto ambiental, que son los elementos más importantes, junto con el proyecto de ingeniería para establecer una matriz que permita determinar cuáles son los impactos ambientales”, explicó. 

“Muchas veces falta el monitoreo o una línea base. Por ejemplo, la empresa Perenco, hizo la línea base porque sabían que ellos no iban a contaminar esas áreas, sino que la contaminación era por otras fuentes como la deforestación por extracción de madera, desarrollo de cultivos o desagües, motores en el agua que evacuan los servicios en los afluentes del Amazonas”, precisó.

Explicó que el mercurio se evapora, lo lleva el viento a otro lugar, la lluvia lo arrastra hacia el suelo, lo incorpora en las plantas, a los árboles”. “El mercurio es arrastrado a los lechos de los ríos y se fija en el fondo. Casi la mayoría de los ríos de agua negra deberían tener mercurio porque así lo indican algunos resultados. Este mercurio mientras está ahí no es tóxico ni es dañino”, indicó.

Aseveró que el mercurio es tóxico y es dañino cuando es encontrado al excavar para sacar material para la construcción o cuando se desarrolla la actividad minera informal. “Este mercurio inorgánico se transforma en metilmercurio por un proceso biológico, es decir las materias actúan y ese metilmercurio que es inofensivo se transforma en un metilmercurio que es tóxico y que se incorpora a la cadena alimentaria de los cuerpos de agua”, manifestó.

“El metilmercurio es absorbido por el fitoplancton y este es comido por el zooplancton y ese zooplancton es comido por peces como el boquichico o la carachama, esos son comidos por un pez mayor como un zúngaro, un dorado o un paiche y al final termina en el hombre”, detalló.

Mencionó que las poblaciones y comunidades indígenas de las zonas ribereñas comen abundante pescado en la Amazonía”. “A pesar que no hay actividad minera en la zona han encontrado alta concentración del metilmercurio en la sangre y en el pelo de loa pobladores de las comunidades nativas. El metilmercurio es tóxico, a los niños les reduce la inteligencia, produce epilepsia a algunos y destruye el sistema nervioso”, manifestó.

“Aquí hay un tema de fondo. Hay que hacer una evaluación de cuáles son las fuentes de mercurio y la concentración de mercurio en las grandes poblaciones. Ya en los Nahuas se ha determinado que la concentración de mercurio en la sangre y en el pelo está sobre los límites máximos permisibles”, subrayó.

“Lo que hay que hacer es buscar alternativas para las poblaciones, así como se hizo en Madre de Dios. Lo que se hizo es piscicultura con agua limpia, es decir producir peces con agua limpia, no contaminada y la gente tenga alguna alternativa para alimentarse. Por otro lado, impulsar una norma que regule en base a la evaluación y a la concentración de mercurio que tengan algunos lugares”, agregó.

Comentó que con el cadmio existe un límite permisible en el tema de la exportación de cacao. “Los minerales están presentes en los ecosistemas por diferentes procesos, por acumulación histórica. Hay que mapear eso, ver las fuentes de contaminación, porque no necesariamente están ligadas a la actividad minera, sino que también puede ser por excavar lechos para extraer material para construcción. En el caso del cacao, se están viendo plantas del suelo que impiden la concentración del cadmio”, anotó.

Enfatizó que en primer lugar se debe hacer una evaluación donde se determinen las fuentes de mercurio más importantes, como pasa en las comunidades Nahuas. “En Sepahua ya se determinó la contaminación, hemos ido para implementar proyectos de salud, de desintoxicación, de educación, de buscar alternativas y evaluar las fuentes de mercurio en el agua y las poblaciones. En Madre de Dios las concentraciones de mercurios son evidentes, porque están ligadas a la extracción de oro”, apuntó.

“En la región nororiental del Marañón también hay remoción de lecho de ríos y actividad minera, hay que hacer una evaluación inmediata y nos vamos a encontrar con sorpresas como pasó en la reserva de los Nahuas. Hay que focalizar el trabajo de los Nahuas como un modelo, para ver la situación y aplicar un plan de recuperación de áreas como se hizo en Madre de Dios, para que las comunidades coman pescado sano”, subrayó. 

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