La cuarentena es para los enfermos, no los sanos, gente asintomática, no es gente enferma; todos los días nuestro cuerpo enfrenta multitud de patógenos

–1. La cuarentena es para los enfermos, no los sanos.
–2. Gente asintomática, no es gente enferma; todos los días nuestro cuerpo enfrenta multitud de patógenos, y nuestro sistema inmune los neutraliza.
–3. La letalidad del nuevo coronavirus es más comparable a una gripe estacional severa que a la peste bubonica. (~0.3%).
–4. Se conocen cuáles son los grupos de alto riesgo: personas mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas subyacentes; el cuidado intensivo se debería enfocar en ellos.
–5. Los sanos y personas que no están en estos grupos de alto riesgo tienen que seguir funcionando como normal, pues solo así la población puede desarrollar inmunidad colectiva, la única salida de esta pandemia.

–6. Los niños corren un mayor riesgo de enfermarse y / o morir por la gripe común que por COVID. Además, los niños no son transmisores virales significativos de esta enfermedad: de hecho, en todo el mundo, todavía no se ha registrado de un solo caso donde una maestra es infectada por un niño.
–7. La gente más se ha infectado quedándose en casa por tiempo prologandos que al salir afuera. Los confinamientos generalizados y prolongandos, no solo han fallado en su objetivo, que era detener la propagación del virus, pero que es peor, ha debiltado el sistema inmune de muchos, pues al quedarse en casa, la mayoría pasa inactivo, comiendo en exceso y frente a un televisor alimentándose de miedo y terror todos los días.

–8. Las mascarillas son de gran utilidad dentro de entornos clínicos y quirúrgicos, tanto para proteger al personal de salud como a los pacientes enfermos. Sin embargo, en lugares públicos, no existe ningún estudio serio, doble ciego, aleatorio y con control para placebo, que demuestre que son útiles para detener enfermedades respiratorias como el coronavirus. Y de hecho, existen estudios que demuestran que mascarillas de tela no-quirúrgicas pueden incrementar la tasa de infección, pues sirven como depositarios húmedos de patogenos.
–9. Una vacuna segura y efectiva es una gran herramienta para combatir una pandemia, pues de manera artifical y con menor riesgo a enfermar, contribuye a la inmunidad colectiva. Sin embargo, para que una vacuna sea segura y efectiva, se demora años, en la mayoría de casos, décadas para desarrollarse y pasar todos los ensayos clínicos y medidas de seguridad necesarios. Además, una vacuna para el nuevo coronavirus no es garantía de nada: ya tenemos una vacuna para la gripe, que 1) muchos que la reciben de todos modos enferman de la gripe y 2) cada año se tiene que hacer una nueva, de manera no especificada, pues los virus mutan. Por eso, la inmunidad colectiva natural, casi siempre en el caso de un virus con baja letalidad, como lo es el SARS-CoV-2, es una mejor estrategia de immunización.

–10. Los protocolos establecidos tempranos por la OMS en nada mitigaron el daño causado por este virus, por lo contrario, contribuyeron al empeoramiento: desde no hacer autopsias y cremar los cuerpos de muertos, a rápidamente poner en ventiladores a los que llegaban a los hospitales y complemente separarlos de sus familias sin considerar la voluntad de ellos, estas cosas causaron altas tasas de mortalidad en lugares como Italia, España y NYC. Y no fue hasta mediados de mayo, cuando los mismos médicos se dieron cuenta de estos terribles protocolos y cambiaron el tratamiento, que esas tasas comenzaron a bajar drásticamente.

–11. No todo el que muere con COVID muere por COVID. Y la diferencia no es meramente lingüística, es real y significativa. En la gran mayoría de casos, las personas que han muerto con COVID, son personas o ya ancianas, cerca de la expectativa de vida, o personas con enfermedades crónicas subyacentes. Además, debido a la fijación en tratar con COVID por decretos gubernamentales, se ha descuidado y mal atendido muchas otras enfermedades que matan en mayor número (por ejemplo, cáncer), causando un exceso de muerte por estas causas, que a la larga, cobrará más que el virus mismo.

–12. Confinarse en casa por tiempos prolongados, no hacer suficiente ejercicio, no exponerse suficiente al sol para esa necesaria vitamina D [que de hecho, más del 90% de personas que han muerto con COVID sufren de una insuficiencia de dicha vitamina], usar mascarillas todo el día y muchas veces sin lavarse, comer mal, vivir bajo estrés al tener economías colapsadas, negocios cerrados y desempleo masivo, vivir bajo constante miedo y ansiedad propagado por los medios masivos de comunicación y la clase política, esperando como animales de granja por esa «vacuna milagro que supuestamente está a la vuelta de la esquina», lo único que todo esto en suma está haciendo es preparando el terreno para una segunda y mucho peor ola de muerte por enfermedades respiratorias en la próxima estación de gripe, que de hecho, está a la vuelta, ya pronto entraremos de nuevo a la temporada de gripe en noviembre.

Hay mucho más que decir, pero estas son las cosas que he venido diciendo desde el inicio, y no solo yo, sino una gran cantidad de expertos, epidemiólogos, médicos y científicos, pero porque no se alinean a la voluntad de los políticos y a los protocolos establecidos de la OMS, han sido sistemáticamente silenciados por los tres grandes titanes mediáticos: Google, YouTube y Facebook. Pero al final, ya sea que se tarde o no, la verdad prevalecerá.

Por Cristiano Conservador

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